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El crecimiento se está realizando de una forma ordenada, de manera que se están preservando los recursos naturales absolutamente exclusivos de que aquí se disponen: un paisaje excepcional a base de un litoral plagado de playas y acantilados de todos los tamaños, la cordillera de Picos de Europa y todas sus estribaciones, y un verdor permanente forjado por un clima menos lluvioso de lo que muchos se empeñan en hacer creer.
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Un sistema de comunicaciones de todo tipo, todavía pendiente de completarse (autovías, trenes de alta velocidad, conexiones áreas de mayor frecuencia),lo cual deja un margen para que el inversor que realice ahora su inversión, pueda comprobar que cuando todas estas infraestructuras estén realizadas, su riesgo se habrá visto satisfecho por importantes beneficios derivados de la afluencia de compradores remisos hasta la finalización de aquellas obras.
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La naturaleza en sí misma -preservada como hemos dicho antes- es un valor en alza, en un mundo de alto deterioro ambiental. La comarca oriental de Asturias ha sido una zona que ha vivido exclusivamente de la ganadería, de la agricultura y de la pesca hasta hace escasamente 15 años, lo cual ha permitido mantener sus paisajes intactos. Las gentes del medio urbano desean un lugar en espacios como este y aquí se lo podemos ofrecer. Solo hay dos condiciones, seguir preservando el medio natural, y por lo tanto tener recursos económicos suficientes para alcanzar una quimera como es el disponer de un espacio propio en el oriente de Asturias.